15.9.13

En busca de las piezas del cascarón roto


Regresar a casa

Cuando la casa es un nudo

Los edificios y sus colmillos y las fauces del metro

Sonríen y son mi familia que me pela los dientes

A golpes se aprende en este hogar

A sismos y temblores

Sacudidas y alarmas falsas

A golpes se aprende en este hogar

Robar y ser robado    

Sobornar y conocer tu precio


El tiempo se gasta

El dinero nunca llena nuestros espacios en blanco

Y al correr sobre charcos  bajo los escupitajos ácidos de los imecas

Revitaliza el hogar su llama; sus hijos bailando sobre el carbón


Aquí el llanto es inútil

Y no se juzga;   Sólo pasa desapercibido como quien tropieza sin caer


Esta casa te aprieta hasta que tú mismo decides ahorcarte

O pisar cabezas para escalar a una oficina amueblada con vista al Ángel


Antes de volver a casa, busca un sitio de silencio

Y cuando el silencio te sofoque, estarás listo para regresar a la polifonía

Atónica   Fatídica   Desafinada  y  Ululante

Un perfume distinto en cada pasillo suyo

Contaminación casi etérea  aunada a una exhalación

Cuando duermes no sabes si dormiste

Si sueñas

Y nunca estás seguro 

De estar despierto

Ni vivo.


9.9.13

Lluvia - una minúscula historia de amor que aparece cada verano

Llovía en tantas partes


Llovía en el baño, llovía en la tina, llovía sobre la lluvia, llovíamos nosotros

Éramos nosotros

Lluvia, lluvia:

Diminutos pasos bailando en los techos

Estábamos tan secos que nos abrimos los abrigos y corrimos sobre las calles

Como lluvia, nos hicimos ríos, mares, lagunas hasta que nos encharcamos

Fuimos agua que se queda varada en un vaso que nadie bebe

Pero seguía lloviendo y nos desbordamos; volvimos al mar

Submarinos, tiburones, hélices de mantarraya

¿Si te acuerdas de esa vez que llovimos como si fuéramos verano?

Estábamos frente al mundo

Y transparentes, sigilosos, quisimos sujetarnos de un timón

Nos perdimos en aquel encuentro

Me penetraste, sí, tú: tormenta

-          un relámpago    -

-          otro relámpago    -

-          otro más; brillante    -

Perdimos hasta las letras del diluvio

Se evaporaron nuestros versos húmedos

Con el aliento que dejabas en mi cuello

La palabra lluvia secó el piso

La marea se hizo nube

Nos guardamos uno dentro del otro

Para ser agua contenida y no olvidar en la sequía quiénes somos


Ni cuánto nos amamos.